XVI
Esta
noche de desposada
soy
mi balcón.
Ventana
soy
sin
otro atuendo que el del amor.
Y
cuando el día
golpee
en el vidrio de mi ventana
he
de vestirme con mi sábana de desposada.
Que
balcón soy.
Para
mostrar el paño blanco
tan
blanco por la ventana,
tras
esta noche de desposada.
Sin
una sola nervadura de la amargura,
sin
alfileres púrpuras,
sin
una isla ni un algodón
en
que alojarse pueda el dolor,
Que
blanca y pura
soy
mi balcón.
Adiós
la sangre.
Adiós
la sangre, la sangre y su tiniebla.
Que
así desnuda y cubierta
con
mi sábana de desposada
yo
estoy armada.
Y
por las calles de España
y
a mi América cansada voy,
para
mostrar mi blanca tela,
vagina
blanca. Blanco el amor.
Porque
esta noche de desposada soy mi balcón.