IV
Ahora
que el amor
es
una extraña costumbre,
extinta
especie
de
la que hablan
documentos
antiguos,
y
se censura el oficio desusado
de
la entrega;
ahora
que el vientre
olvidó
engendrar hijos,
y
el tobillo su gracia
y
el pezón su promesa feliz,
de
miel y esencia;
ahora
que la carne se anuda
y
se desnuda,
anda
y revolotea
sobre
la carne buena
sin
dejar perfumes, semilla,
batallas
victoriosas,
y
recogiendo en cambio
redondas
cosechas;
ahora
que es vedada la ternura,
modalidad
perdida de las abuelas.
que
extravió la caricia
su
avena generosa;
ahora
que la piel
de
las paredes se palpan
varón
y mujer
sin
alcanzar el mirto,
la
brasa estremecida,
ardo
sencillamente,
encinta
y embriagada
Rescato
la palabra primera
del
útero,
y
clásica y extravagante
emprendo
la tarea
de
despojarme.
Y
amo.